El Gobierno estudia mutilar las Fallas por el Covid con 500 millones de impacto en el aire

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Sanidad y la Generalitat barajan restringir los actos multitudinarios (‘mascletaes’, castillos y ‘ofrendas’) y dar vía libre a las comisiones para plantar los monumentos y quemarlos el 19 de marzo.

Parece cuestión de tiempo. La rápida tranmisión del coronavirus por toda España, la aparición de casos de origen desconocido con el contagio de 13 personas mayores en una residencia de Torrent y el riesgo de una infección masiva por la afluencia de turistas han obligado al Gobierno y a la Conselleria de Sanidad a plantearse seriamente tomar medidas drásticas contra las Fallas de Valencia. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, y la consellera Ana Barceló celebran este martes por la noche una reunión por videoconferencia junto con el resto de autonomías. Encima de la mesa está suspender algunos de los principales actos de unas fiestas que comienzan oficialmente el próximo sábado para culminar con la ‘cremà’ en la noche del 19 de marzo y que el año pasado reunieron a cerca de un millón de visitantes diarios.

La Generalitat ha estado soportando presiones desde muchos flancos y desde hace ya muchos días sobre las razones para mantener unos actos caracterizados por las fuertes aglomeraciones de gente. La provincia de Valencia acumula 42 de los 63 casos oficialmente diagnosticados en la Comunidad Valenciana. La ciudad lleva desde el 1 de marzo disparando una ‘mascletá’ diaria en la plaza del Ayuntamiento ante varios miles de personas. Es como si cada 24 horas se celebrase una manifestación del 8M. El miedo al coronavirus no ha podido con la tradición, aunque este martes la afluencia ya era mucho menor. En Valencia, muchos dan por hecha la orden ministerial. La pregunta ya solo es cuándo y cómo. El origen desconocido del contagio en la residencia de Torrent deja pocas opciones. La Conselleria de Sanidad puede haber perdido la trazabilidad de las infecciones, una situación similar a la que se produjo en Madrid, donde los casos se han disparado y ya se han ejecutado medidas de “contención reforzada”, con cierres de colegios y universidades y restricciones en reuniones de más de un millar de personas.

En Valencia, las limitaciones alcanzarían también a actos multudinarios, como los castillos de fuegos artificiales, la feria taurina o el desfile de la ‘ofrenda’, además de las ‘mascletaes’. Las más de 300 comisiones falleras están pidiendo poder podrán plantar sus monumentos y quemarlos en los barrios en la Nit del Foc. Consideran que las medidas llegan algo tarde, con las carpas o luces ya contratadas, señalan desde el mundo fallero. De hecho, ya pueden verse piezas de monumentos por las calles, dispuestas para ser montadas. Las más avanzadas con las fallas de la categoría especial, las más caras.

La suspensión de los principales actos, cada vez más inevitable si el virus sigue propagándose, supondría un duro golpe económico. La fiesta genera un impacto de entre 500 y 750 millones de euros, según los pocos estudios elaborados hasta ahora. La hostelería será el principal sector damnificado, pues una parte del gasto ya se ha realizado en la fabricación de los monumentos y actos ya celebrados. La afluencia de turistas, con vuelos retringidos o reducidos desde mercados emisores como Italia y recomendación de evitar desplazamientos en Madrid, se iba a ver de todas formas muy mermada en la edición de 2020.

Hasta ahora, tanto el ‘president’ de la Generalitat, Ximo Puig, como el alcalde de Valencia, Joan Ribó, han insistido en que los criterios “científicos” no obligaban a suspender una fuesta en la que miles de personas llevan todo el año trabajando. Pero el escenario está cada vez más cerca de pasar a fase 2, con la fiesta de la Fallas como principal víctima para tratar de frenar la expansión del coronavirus.

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