El caso del ciudadano JVI, confinado una semana antes de la alarma

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Su sensibilidad hacia los temas de salud y los testimonios de un amigo de Milán fueron determinantes.

Vive en Madrid. Tiene cuarenta y pocos años y una familia joven, junto a su mujer, compuesta por tres hijos de ocho y tres años, con un bebé de cuatro meses. JVF (sus iniciales) es un ciudadano común. Sin embargo, una reciente decisión en su vida le convierte probablemente en el español que más tiempo lleva confinado. Por extraño que parezca, este es el caso real de una persona que vive recluida en su domicilio desde el pasado viernes 6 de marzo.

Jon (nombre de pila) resta importancia a su decisión. Cuenta que llegó a tomar esa medida casi de manera natural, a raíz de las cosas que iba viendo y leyendo. Aunque jugaba con algo de ventaja. “Digamos que fue una suma de factores. Por un lado, mi mujer es médica. Y por otro, uno de mis mejores amigos vive en Milán”. A partir de aquí, su manera de procesar la información que llega sobre el virus, primero desde China y luego desde el país vecino, fue diferente al resto.

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